Viva el colorido de la Feria y sus gente
lunes, junio 18, 2007
miércoles, junio 13, 2007
Las 7 maravillas.... de España
Pues eso que faltan 24 días para elegir las 7 maravillas del mundo y La Alhambra está entre las candidatas.
Mientras El Mundo está haciendo una votación para elegir las 7 maravillas de España y entre ellas está nuestra querida Giralda, pero la pobre no está mu bien posicioná. Así que votalá

Por cierto en cuentas de estas maravillas habeis estado vosotros??
Yo contabilizo 10, aunque hay un par de ellas que no las cuento pues era chico yo ;-)
lunes, junio 11, 2007
Bodas de Plata
miércoles, junio 06, 2007
martes, junio 05, 2007
lunes, junio 04, 2007
martes, mayo 29, 2007
El Rocío, una de tantas

EL ROCÍO. «Mete la cabeza, venga, aprieta ahí, aguanta, que arriba está la Reina». Pedro nunca había ido al Rocío. Es muy cofrade, pero el destino nunca lo había cruzado con la Blanca Paloma. Sin embargo, la casualidad lo empujó hasta sus andas. Había ido al embudo de la calle La Romería para escuchar por sevillanas a Senderos. Y en un empellón de la Señora se encontró con los varales a tres metros. Un almonteño estragado se percató de su mirada a la Virgen y le ofreció paso. Apenas pudo aguantar ahí un minuto. En la marabunta perdió un zapato y el aliento. Su cara estaba señalada por una extraña mezcla de dolor y de gozo. Aún no se había dado cuenta de que en su pie derecho sólo le quedaba el calcetín cuando trataba de recuperar el vagido. «Es impresionante, no he conseguido avanzar nada y me ha caído todo el peso encima, porque los que tenía al lado eran muy bajitos, pero lo que se siente es inexplicable». Todo lo que ocurre en el lubricán de Pentecostés es inexplicable. La impaciencia. La entrega. El sufrimiento. El vaivén. El cansancio. Todo escapa a la palabra.
La teoría decía que el Simpecado de la Hermandad Matriz iba a retrasar hasta el límite su llegada a la ermita tras el Rosario. Se logró. Pero el deseo de recuperar la amanecida para el momento en que la Virgen del Rocío vislumbra la marisma se quedó en quimera. En cuanto quienes se agolpaban en la reja vieron siquiera la sombra del Simpecado ya no hubo retorno. Almonte se desbordó ante su patrona. Tres y dos minutos de la mañana. Sólo un minuto después que hace un año. Unos a favor y otros en contra. Y en el revuelo, una de las camaristas. Ana, perdió referencia con el suelo y acabó bajo los pies de la turba. Las consecuencias se notaron mucho después. Pegaba ya el sol cuando la Señora llegó hasta la única casa sin porche que hay en el Real. Levitando sobre la alfombra de cabezas aparecieron las otras dos camaristas. Ana no. No podía. Su brazo, dolorido, se lo impedía. Fue todo distinto. María del Carmen, bajo palio con su hija, rogó silencio. Un crespón negro que sobrevivía en el primer varal de la izquierda desde la hora de la bajada de la Virgen anunciaba lo que la mayor de las dos camaristas estaba a punto de decir: «Vamos a guardar silencio por un hombre que era muy devoto de la Virgen del Rocío, el de Los Marismeños». Y hasta el relente se sumó al duelo. Toda la fiesta previa se tornó en solemnidad durante unos segundos. Pedro todavía era un simple observador asombrado. Hasta entonces había escuchado las campanas de Villamanrique mientras le daba a los churros con chocolate para aliviar el frío de La Rocina. Había visto a la Virgen perder el equilibrio hasta hundirse entre la gente al menos cuatro veces entre los simpecados de Umbrete y Lucena del Puerto. Había tocado las palmas por bulerías en un rincón de la casa de Triana donde Fernando de la Morena y Diego Carrasco enseñaban la esencia del soniquete de Jerez a la puerta de un Land Rover. Se había estremecido ante la lluvia de pétalos que le tributó a la Reina la hermandad del arrabal de Sevilla justo cuando el horizonte se anaranjaba. Se había encogido por dentro cuando escuchó al cura de La Caleta de Málaga pedir silencio por el capellán que la otra noche expiró junto a la ermita. Había intentado descifrar el entramado ovalado de hombres que portaban a la Madre de una manera tan ordenadamente caótica. Se había asustado al observar la tez morada de un almonteño apresado bajo las andas que pedía un jalón de su brazo para salir de la angostura humana. Incluso había sonreído cuando el capellán de Ronda fue alzado en hombros para el rezo y otro neófito menos prudente que él exclamó: «Mira, el cura parece un matador de toros».
Pedro estaba desbordado. Quiso acercarse al Simpecado de Huelva para escuchar a Manguara, pero no apareció el resquicio por el que colarse. Entonces alguien dijo a su lado que Senderos iba a cantar a la salida de la calle La Romería. «Vamos a dar la vuelta». Había bastante gente allí, pero pronto tomó posición. La Virgen del Rocío avanzaba con dificultad. Tocaba las arenas una y otra vez. Y de nuevo se imponía en altura a costa del esfuerzo insoslayable de Almonte. Un devoto embadurnado en sudor que salía le pidió ayuda a un paisano: «Venga, hombre, métete que hace falta ahí un relevo». Mientras se escuchó la sevillana no hubo vaivén. Pero en el último golpe de garganta subió la marea. Y Pedro se vio allí, a tres metros de Ella. «¿Quieres?», le dijo un almonteño. Y todo ocurrió en un minuto. El minuto de más con respecto al año pasado. Dos horas más de luz que entonces. La Virgen del Rocío regresó a su origen cuando faltaban veinte minutos para las dos de la tarde. Pedro caminaba aún con el pie derecho descalzo mientras empezaba a hacer planes para el año que viene.
A las tres y dos minutos de la madrugada del Pentecostés los almonteños irrumpieron en el presbiterio. La Virgen del Rocío devolvió la visita a los simpecados con su mirada puesta en una de sus camaristas
POR ALBERTO GARCÍA REYES, ABC
La teoría decía que el Simpecado de la Hermandad Matriz iba a retrasar hasta el límite su llegada a la ermita tras el Rosario. Se logró. Pero el deseo de recuperar la amanecida para el momento en que la Virgen del Rocío vislumbra la marisma se quedó en quimera. En cuanto quienes se agolpaban en la reja vieron siquiera la sombra del Simpecado ya no hubo retorno. Almonte se desbordó ante su patrona. Tres y dos minutos de la mañana. Sólo un minuto después que hace un año. Unos a favor y otros en contra. Y en el revuelo, una de las camaristas. Ana, perdió referencia con el suelo y acabó bajo los pies de la turba. Las consecuencias se notaron mucho después. Pegaba ya el sol cuando la Señora llegó hasta la única casa sin porche que hay en el Real. Levitando sobre la alfombra de cabezas aparecieron las otras dos camaristas. Ana no. No podía. Su brazo, dolorido, se lo impedía. Fue todo distinto. María del Carmen, bajo palio con su hija, rogó silencio. Un crespón negro que sobrevivía en el primer varal de la izquierda desde la hora de la bajada de la Virgen anunciaba lo que la mayor de las dos camaristas estaba a punto de decir: «Vamos a guardar silencio por un hombre que era muy devoto de la Virgen del Rocío, el de Los Marismeños». Y hasta el relente se sumó al duelo. Toda la fiesta previa se tornó en solemnidad durante unos segundos. Pedro todavía era un simple observador asombrado. Hasta entonces había escuchado las campanas de Villamanrique mientras le daba a los churros con chocolate para aliviar el frío de La Rocina. Había visto a la Virgen perder el equilibrio hasta hundirse entre la gente al menos cuatro veces entre los simpecados de Umbrete y Lucena del Puerto. Había tocado las palmas por bulerías en un rincón de la casa de Triana donde Fernando de la Morena y Diego Carrasco enseñaban la esencia del soniquete de Jerez a la puerta de un Land Rover. Se había estremecido ante la lluvia de pétalos que le tributó a la Reina la hermandad del arrabal de Sevilla justo cuando el horizonte se anaranjaba. Se había encogido por dentro cuando escuchó al cura de La Caleta de Málaga pedir silencio por el capellán que la otra noche expiró junto a la ermita. Había intentado descifrar el entramado ovalado de hombres que portaban a la Madre de una manera tan ordenadamente caótica. Se había asustado al observar la tez morada de un almonteño apresado bajo las andas que pedía un jalón de su brazo para salir de la angostura humana. Incluso había sonreído cuando el capellán de Ronda fue alzado en hombros para el rezo y otro neófito menos prudente que él exclamó: «Mira, el cura parece un matador de toros».
Pedro estaba desbordado. Quiso acercarse al Simpecado de Huelva para escuchar a Manguara, pero no apareció el resquicio por el que colarse. Entonces alguien dijo a su lado que Senderos iba a cantar a la salida de la calle La Romería. «Vamos a dar la vuelta». Había bastante gente allí, pero pronto tomó posición. La Virgen del Rocío avanzaba con dificultad. Tocaba las arenas una y otra vez. Y de nuevo se imponía en altura a costa del esfuerzo insoslayable de Almonte. Un devoto embadurnado en sudor que salía le pidió ayuda a un paisano: «Venga, hombre, métete que hace falta ahí un relevo». Mientras se escuchó la sevillana no hubo vaivén. Pero en el último golpe de garganta subió la marea. Y Pedro se vio allí, a tres metros de Ella. «¿Quieres?», le dijo un almonteño. Y todo ocurrió en un minuto. El minuto de más con respecto al año pasado. Dos horas más de luz que entonces. La Virgen del Rocío regresó a su origen cuando faltaban veinte minutos para las dos de la tarde. Pedro caminaba aún con el pie derecho descalzo mientras empezaba a hacer planes para el año que viene.
A las tres y dos minutos de la madrugada del Pentecostés los almonteños irrumpieron en el presbiterio. La Virgen del Rocío devolvió la visita a los simpecados con su mirada puesta en una de sus camaristas
POR ALBERTO GARCÍA REYES, ABC
Que os parece el Rocío?? Fervor y devoción?
lunes, mayo 28, 2007
viernes, mayo 25, 2007
miércoles, mayo 23, 2007
I Love Londres
martes, mayo 22, 2007
lunes, mayo 21, 2007
domingo, mayo 20, 2007
sábado, mayo 19, 2007
viernes, mayo 18, 2007
jueves, mayo 17, 2007
miércoles, mayo 16, 2007
Viva la Feria y Olé
martes, mayo 15, 2007
FELICIDADES papafrita
lunes, mayo 14, 2007
Parece mentira pero he actualizao, sigo vivo
Sí sí es cierto he actualizado después de .... no se cuantos meses. Todo ha sido culpa de Maca que se ha hecho un fotolog y me ha picao así que intentaré poner aunque sea fotitos de mis cercanos. Está la cosa complicá pa contar las cosas que he hecho desde que empezó el año, así que os lo resumo con una foto, que aunque pa que sea perfecta debería salir algo mejor yo se que es su preferida, de finde año.
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